Ayer fue el día más esperado del mes de marzo: el hermoso 28.
En esta ocasión el 28 fue especial porque el cierre del Festival de México en el Centro Histórico correría a cargo de Nortec –el colectivo al que todos aman—, no ahondaré tanto en lo que tocaron, lo que no tocaron, las fallas técnicas... digo, aquí no es la Warp y yo no iba a trabajar, así que hablemos de otros asuntos como: el otro 28.
El 28 de cada mes podemos ver un fenónemo peculiar en las cercanías del metro Hidalgo, la gente se deja caer en el Templo de San Hipólito, mejor conocido como "la iglesia de San Juditas". El PATRÓN (con mayúsculas por aquello de que un chaca se me enoje), recibe a todos en su casa dicho día, ya que la gente acude a visitarlo para pagarle favores... y ¿por qué no?, también echar el activo.
Así que Nortec tocó a unas cuantas cuadras de San Juditas (avenida de la República para ser más exactos), por lo que se hizo la mezcolanza: hippies, ninis (ni estudio, ni trabajo), fresas, bohemios y chacas estuvieron ahí, echando el bailongo locamente.
Dejaré de lado que no me emocionó locamente el hecho de ver una pantalla todo el tiempo, sonaron muy bien, sin embargo, creo que la pantalla pudo haber estado ubicada en algún otro punto, fue lo único que vi (eso, y hartas cabezas). Además de que creo que tuvo que ver que los he visto muchas veces y que definitivamente odio los "masivos", no es agradable que un tipo moneando a tu lado te diga "orale, nalgona" (gracias por recordarme como es mi trasero, idiota).
En esta ocasión el 28 fue especial porque el cierre del Festival de México en el Centro Histórico correría a cargo de Nortec –el colectivo al que todos aman—, no ahondaré tanto en lo que tocaron, lo que no tocaron, las fallas técnicas... digo, aquí no es la Warp y yo no iba a trabajar, así que hablemos de otros asuntos como: el otro 28.
El 28 de cada mes podemos ver un fenónemo peculiar en las cercanías del metro Hidalgo, la gente se deja caer en el Templo de San Hipólito, mejor conocido como "la iglesia de San Juditas". El PATRÓN (con mayúsculas por aquello de que un chaca se me enoje), recibe a todos en su casa dicho día, ya que la gente acude a visitarlo para pagarle favores... y ¿por qué no?, también echar el activo.
Así que Nortec tocó a unas cuantas cuadras de San Juditas (avenida de la República para ser más exactos), por lo que se hizo la mezcolanza: hippies, ninis (ni estudio, ni trabajo), fresas, bohemios y chacas estuvieron ahí, echando el bailongo locamente.
Dejaré de lado que no me emocionó locamente el hecho de ver una pantalla todo el tiempo, sonaron muy bien, sin embargo, creo que la pantalla pudo haber estado ubicada en algún otro punto, fue lo único que vi (eso, y hartas cabezas). Además de que creo que tuvo que ver que los he visto muchas veces y que definitivamente odio los "masivos", no es agradable que un tipo moneando a tu lado te diga "orale, nalgona" (gracias por recordarme como es mi trasero, idiota).
Eso si, lo destacable de estas concentraciones de calor, sudor e insultos son los personajes que podemos encontrarnos entre los "conpermisos", por ejemplo, el niño que fue con su papá y en su afán de tener una mejor perspectiva, nos mostró su peor ángulo (con rayita incluida). El niño estaba muy contento mientras los de atrás le gritaban groserías, afortunadamente no le aventaron nada.
Supuestamente estaba restringido el acceso con bebidas alcohólicas, al menos con botellas de vidrio. A la salida no se imaginan la cantidad de botellas rotas, tiradas por todo el suelo. Entre las largas filas de las tienditas aledañas y los que se vieron más listos y llevaron su chupe en bolsa (¿alguien ha tomado cerveza en bolsa?), un señor que vendía nieves intentó hacer su agosto, al parecer no le funcionó. Nota mental: vender nieves cuando haga calor.
Es curioso que en este tipo de eventos, encuentres primero a un nevero que atención médica en caso de una emergencia.
Finalmente, para que vean que somos bien diversos en México, el mismísimo Jarvis Cocker se dio la vuelta por ahí. La verdad, a mi me da gusto que toda clase de gente se reuna en este tipo de eventos, aunque no sea grato que un abusón llegué y te robe algo entre la multitud, pero el ver a gente como "el Jarvis" que se animen a conocer, no solo los monumentos históricos, sino las tendencias que están haciendo ruido en nuestro país.
Puede que este parezca un post lleno de quejas, aclaro que trabajo haciendo reseñas, así que yo ya no puedo ver los shows de la misma manera desde que me dedico a ello, de cualquier forma, me da mucho gusto por Ramón y Pepe, son personas muy talentosas y sencillas, además norteños... ¡si, mi ñor!
Supuestamente estaba restringido el acceso con bebidas alcohólicas, al menos con botellas de vidrio. A la salida no se imaginan la cantidad de botellas rotas, tiradas por todo el suelo. Entre las largas filas de las tienditas aledañas y los que se vieron más listos y llevaron su chupe en bolsa (¿alguien ha tomado cerveza en bolsa?), un señor que vendía nieves intentó hacer su agosto, al parecer no le funcionó. Nota mental: vender nieves cuando haga calor.
Es curioso que en este tipo de eventos, encuentres primero a un nevero que atención médica en caso de una emergencia.
Finalmente, para que vean que somos bien diversos en México, el mismísimo Jarvis Cocker se dio la vuelta por ahí. La verdad, a mi me da gusto que toda clase de gente se reuna en este tipo de eventos, aunque no sea grato que un abusón llegué y te robe algo entre la multitud, pero el ver a gente como "el Jarvis" que se animen a conocer, no solo los monumentos históricos, sino las tendencias que están haciendo ruido en nuestro país.
Puede que este parezca un post lleno de quejas, aclaro que trabajo haciendo reseñas, así que yo ya no puedo ver los shows de la misma manera desde que me dedico a ello, de cualquier forma, me da mucho gusto por Ramón y Pepe, son personas muy talentosas y sencillas, además norteños... ¡si, mi ñor!
1 comentario:
Jajajajajaja. Venderé nieves cuando haga calor, seguiré escuchando a Nortec y amando a Jarvis.
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