domingo, 28 de febrero de 2010

Wicked weekend

Este fin de semana no sé si precisamente haya sido malvado, pero no creo que sea muy normal celebrar la llegada del fin de semana en la nueva casa de la ex novia de tu novio... y es aún más raro empezar a estimar a su roomie, quien resulta ser su amiga de años.

Aida dijo que era "del diablo" y Nabila calificó mi noche como "estar en territorio enemigo", no sé, esa chica me causó problemas con mi mejor amiga (cosa que afortunadamente se resolvió). A pesar de que me cae muy bien su roomie, creo que evitaré en lo posible terminar en su casa, aunque no se encuentre presente la susodicha 'x' (como sucedió).

Eso apenas fue el viernes. El sábado fui a la FILMP y me di cuenta que me caen mal las ferias del libro, todo lo que me gustó tenía el mismo costo que en la librería... así que gastaré mi dinerito en otra ocasión, aunque eso si, no pude evitar recordar el año pasado, cuando prácticamente viví en el primer nivel de el Palacio de Minería con mis queridos amigos del IMER (a quienes ni fui a saludar). Después tuve una deliciosa charla de chicas con Nabila-karate... a quien definitivamente, no hemos perdido en la infinidad del interneis.

Cosa rara: la reunión con las de la prepa. Creo que si soy una mocosa aún, muchas con hijos, otras con esposos, otras con prometidos; al final Prisma, Brenda y yo en una terraza dándonos cuenta que éramos las únicas con novios o amantes mocosos como nosotras, con trabajos de mocosas recién egresadas y con vidas próximas a la adultez. Si. Trancazo de que estamos por llegar a lo que le dicen "adulto contemporáneo".

Hoy pasé todo el día con Brenda a quien definitivamente extrañaba. Esa pausa de "enojo" creo nos sirvió para volver a tener esas largas charlas mientras caminamos por el Centro. Topamos a Nabila, Rossette y Mayra, platicamos, nos reímos y nos stalkeó un tipo que a Ross y a mi nos parece más que despreciable... pero en fin, no nos provocó indigestión su presencia, aunque si, un terrible momento de tensión.

Un fin de semana raro de caer en cuenta que estoy a escaso tiempo de los 24, que tengo que ponerme ciertos frenos para no cometer errores, de que mis verdaderos amigos están más cerca de lo que siempre pienso y de vagabundear por uno de mis lugares favoritos con los ni-nis de San Juditas (el patrón) incluidos.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Elsita, cuando menos te des cuenta vas a ser un adulto. Yo todavía trato de negarlo constantemente, con todo y que tengo varias canas y los primeros atisbos de, bueno, arrugas. La adultez, eso sí, llega cuando le abres la puerta. Y tiene cosas maravillosas que darnos. Eso sí, hay que saber conservar ciertos límites que no nos hagan de hueva. Una cosa es ser adulto... y otra cosa es ser señor. Muejejejeje.

chiecito dijo...

jajajajajaja, eso de la adultez está a la vuelta de la esquina Elsita! Qué milagrazo! Ahora eres Mentora, yo perdí la esperanza en tus últimos días de Dora Maar!... en fin, que bueno que acabaste tu carrera, que hayas encontrado el amor, como sabes, yo encontré el mío, el definitivo, el para toda la vida... Definitivamente ya soy rockera pasiva, el amor, la edad y la adultez cambian jajaja... en fin, a ver si alguna vez coincidimos no? Como aquella vez de Quiero Club, Dynamites y Sonido Lasser Drakar, te acuerdas???? jajaja que tiempos!